viernes, 8 de agosto de 2008

"MI AVENTURA DE SER DOCENTE"

Es difícil en el inicio de nuestra práctica docente, acoger la idea de que nuestro trabajo, desempeño o labor educativa la enfoquemos a un mero y neto servicio a los demás, realmente lo que nos estimula entonces, es el deseo de superación no tanto en lo profesional como lo económico; considero que es más predominante este sentir cuando de inicio se tiene una profesión diferente a la docencia, porque creo que son otras las condiciones, como por ejemplo el deseo de dedicar toda la vida a la profesión inicial, pensando que de ella obtendremos los medios para resolver todas nuestra necesidades, y tal vez, yo así lo recuerdo, llegué a pensar mas de una vez que aunque fuera en la docencia podría yo encontrar otros beneficios.
En el trato cotidiano con gente que como yo nos dedicamos a la docencia, me he dado cuenta que esta idea no es tan radical en aquellos que, como se dice estudiaron por “vocación” su profesión inicial es ser maestro, aunque también como dice en el texto de José M. Esteve, “…la formación inicial que han recibido suele repetir con insistencia lo que el buen profesor “debe hacer”, lo que “debe pensar” y lo que “debe evitar”; pero nadie les ha explicado, en términos prácticos, cómo actuar, cómo enfocar los problemas de forma positiva y cómo eludir las dificultades más comunes…”; pero, también es cierto que ellos nos llevan ventajas en este andar por los caminos de la docencia, porque dentro de su áreas de preparación fueron enseñados en la pedagogía, la metodología y las técnicas de la enseñanza; una desventaja más que nosotros enfrentamos y que muchos al paso de nuestra labor como maestros vemos como imperiosa necesidad recurrir para facilitar y encontrar mejores resultados en nuestro desempeño.
Yo tengo aproximadamente 4 años de desempeñarme como docente, ya expliqué en mi escrito de “mi confrontación con la docencia” como me inicié, pero quiero aquí compartirles que yo si experimenté muchas veces el temor, el nerviosismo de pensar que los puntos que había preparado para dar la clase se me fueran a terminar y me sobrara mucho tiempo y no supiera que hacer, o bien el temor de que los chicos percibieran mi nerviosismo las primeras veces que estaba frente a grupo o que surgieran comentarios que no los pudiera encauzar al tema de la clase y me saliera de contexto sin cumplir los objetivos, quiero comentar que mi naturaleza es un poco tímida y reservada y por ello experimenté en un principio todos estos temores que comento. En la actualidad después de 4 años, que sé que aún son pocos para poder alcanzar mucha experiencia me siento un poco más segura, manejo un poco mejor los aspectos para organizar una clase, cómo ganarme la atención de los alumnos y obtener un mejor orden y seguimiento en mi trabajo.
Lo que sí no he perdido de vista, es que se trate de la materia que sea, el tema o especialidad, siempre defenderé y lucharé por educar en valores, la transversalidad con la que relaciono las asignaturas que imparto está enfocada precisamente a la educación en valores.
Al estar involucrada en la vida cotidiana de mis alumnos y sus padres he aprendido aún sin darme cuenta a convertir el trabajo en un verdadero servicio, los comentarios reflexionados del texto de José M. Esteve, me han motivado para analizar los aspectos de mi práctica docente, es difícil, sobre todo cuando de parte de los alumnos no se tienen los resultados esperados, pero me doy cuenta que el autor de este texto al paso de muchos años de servicio logró superar tal vez la superficialidad que en un principio se adopta, quizá por la inseguridad, la inmadurez o qué se yo, y a lo largo de esos años de experiencia que él comenta pudo lograr esa seguridad en sí mismo, la alegría de la valoración de su trabajo…
En mi práctica docente lo más importante para mi son mis alumnos, y ellos lo saben, se los digo siempre al principio de un semestre y se los recuerdo cada que es necesario, por que ellos necesitan sentirse aceptados así tal como son, cada grupo tiene características muy diferentes, hay quienes no quisieran se les hablara de valores, o simplemente que no se les hable de compromisos como estudiantes, porque sus intereses son otros muy diferentes a los de la escuela, no les gusta leer, les gusta vivir el tiempo ociosamente, y todo lo que sea referente a comprometerse en algo lo rechazan; yo he escuchado muchas versiones de descontento de la sociedad entera, en la comunidad de mi trabajo, en los medios de comunicación, entre los mismos docentes; y por todo esto, seguido evalúo mi proceder como maestra de estos jóvenes, estudio más la personalidad de ellos para crear ese eslabón que va a enlazar mi clase con sus intereses.
Las satisfacciones que puedo tener es logar ver en ellos los cambios que sí alcanzan a tener muchos, es compartir sus experiencias y sobre todo compararlas con su propio ayer, es palpar le necesidad personal de que es importante la actualización, porque la juventud actual tiene mayores posibilidades de encontrar información por tanto medio de comunicación y la tecnología tan avanzada. Cuando leo en el texto que es importante adaptar los contenidos de enseñanza al nivel del conocimientos de los alumnos; me permito exponer que no solo los conocimientos sino también las características, las cualidades, aún los defectos; porque cada grupo es diferente; una de las estrategias que he adaptado es implementar en mi planeación algunas actividades extras para aplicarlas según la necesidad del grupo, así como algunos temas afines porque a veces necesita uno improvisar cuidando no salirse del contexto del tema, aunque estas son circunstancias, que en lo personal me llegan a preocupar.
Actualmente se necesita una educación que se ocupe convencidamente de plantear y con reflexión dar respuesta al ¿por qué? (actitudes), y no sólo al ¿por qué? (conocimientos) y al ¿cómo? (habilidades). Tal responsabilidad recae en nosotros los profesores. Pero la educación también debe adentrarse al conocimiento mas profundo de los valores los cuales son los prioritarios de atender y cómo ganar acciones que den esa atención tan necesaria.

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